
Arte y diseño · Artículo temático
¿Cómo cambia el diseño cuando el tacto, el sonido y el olor no son meros complementos de lo visible? La exposición histórica «The Senses: Design Beyond Vision», en el Cooper Hewitt, ilustró esta cuestión. Sus ejemplos muestran por qué las vías de percepción adicionales pueden abrir nuevas posibilidades de acceso y por qué, aun así, la diversidad sensorial debe dosificarse con cuidado.
Un museo como laboratorio de percepción
En 2018, el Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum, presentó con «The Senses: Design Beyond Vision» un diseño que no se limita a la vista. La exposición reunió más de 65 proyectos; numerosos objetos e instalaciones podían tocarse, escucharse u olerse. Entre ellos había mapas táctiles y aplicaciones que transforman el sonido en vibraciones perceptibles al tacto. El cambio decisivo de perspectiva no residía en un efecto espectacular, sino en el reconocimiento de distintas formas de acceder al mundo. Un mapa no tiene por qué funcionar exclusivamente de manera visual, y una señal acústica también puede percibirse a través del cuerpo. La exposición abordó estas posibilidades tanto como experimentos de diseño como soluciones prácticas. De este modo, cuestionó de raíz la extendida equiparación entre el diseño y la forma visible.
Más sentidos no implican automáticamente mayor accesibilidad
Una dimensión sensorial adicional puede hacer que la información resulte más comprensible, pero también crear nuevas barreras. Un aroma no es agradable para todo el mundo, un sonido no resulta útil para todas las personas y una superficie que se puede tocar no está al alcance de todas las personas. Por tanto, del enfoque multisensorial no se deriva la obligación de aumentar constantemente los estímulos. Resulta más interesante preguntarse si una información se vuelve accesible por distintas vías que, en la medida de lo posible, puedan elegirse de forma autónoma. Un mapa táctil, por ejemplo, mejora con una descripción complementaria, no con la mera incorporación de sonidos arbitrarios. La exposición histórica constituye aquí un punto de partida para la reflexión, no un manual de instrucciones universal. Para los proyectos actuales, conviene estudiar situaciones reales de uso e involucrar desde el principio a personas con distintas formas de percepción, en lugar de intentar adivinar sus necesidades a posteriori.
La comunicación de la información también debe ir a la par
El informe complementario de los Cooper Hewitt Labs describe una dificultad reveladora: la posibilidad de tocar las piezas expuestas no bastaba para hacer accesible la información correspondiente. Por ello, el museo trabajó en vías digitales de comunicación y en opciones adaptables de texto en letra grande. Así, el etiquetado de los objetos se convirtió en sí mismo en una tarea de diseño. Esta relación es tan importante para las exposiciones como para el desarrollo de productos: un objeto accesible pierde utilidad si no se pueden leer sus instrucciones o comprender su función. Por tanto, el diseño multisensorial debe considerar conjuntamente el objeto, la orientación y la explicación. Quienes visitan una exposición solo disponen de verdaderas opciones cuando se tiene en cuenta no solo la parte interesante de una presentación, sino también su uso cotidiano. El camino hacia la experiencia ya forma parte de la propia experiencia.
Fuentes e información adicional
- Cooper Hewitt: The Senses – Design Beyond Visioncooperhewitt.org
- Cooper Hewitt Labs: Accessible Exhibition Guidelabs.cooperhewitt.org
Redactado con asistencia de IA a partir de las fuentes mencionadas y con formulación propia. En el texto se diferencian resultados de investigación, prototipos técnicos y conocimientos consolidados. Este artículo temático no es una noticia de última hora.
